Influencer cubana Samantha Hernández, quien cuenta con más de medio millón de seguidores en TikTok e Instagram, respondió a las críticas que le fueron dirigidas por exiliados y simpatizantes del gobierno cubano el 8 de marzo de 2024, explicando por qué no se ha pronunciado públicamente contra la dictadura que rige en La Habana. Su comentario, difundido a través de su canal oficial, se hizo en un contexto de creciente debate sobre la libertad de expresión de los creadores digitales en Cuba y la presión que ejercen los medios de la diáspora para que adopten posiciones políticas.
Respuesta de Samantha Hernández a las críticas
En su mensaje, Hernández aclaró que su enfoque principal es la producción de contenido de entretenimiento y que no se considera una plataforma para activismo político. “No tengo la intención de ser la voz de todos los cubanos”, dijo, resaltando que la decisión de no denunciar la dictadura es una elección personal basada en la seguridad de su familia y la continuidad de su trabajo en el país.
La influencer hizo énfasis en que la censura estatal limita el acceso a herramientas de denuncia y que, de participar abiertamente en un discurso político, “podría poner en riesgo mi carrera y la de mi equipo de producción, que incluye a varios jóvenes de la zona de Vedado”. Además, subrayó la importancia de mantener una distancia entre su contenido y la política para no polarizar a su audiencia, que proviene de distintos barrios de la ciudad como Miramar, Centro Habana y la zona de La Raza.
Contexto de la libertad de expresión en Cuba
El gobierno cubano mantiene una estrecha vigilancia sobre los medios digitales. Los influencers que se aventuran a criticar la administración suelen enfrentar bloqueos de cuentas o restricciones de acceso a las plataformas. En los últimos años, se han reportado casos de cuentas de TikTok y Instagram cerradas por “activismo” no autorizado. En este marco, Hernández destacó que la falta de una plataforma de denuncia clara y segura la hace reacia a participar en “un debate que no se basa en hechos verificables”.
Reacción de la comunidad local y la diáspora
Entre los críticos, se incluyeron voces de la comunidad cubanoamericana de Miami, donde la figura de Hernández fue citada en foros de medios como “La Prensa”. Los exiliados expresaron su frustración, argumentando que “la juventud cubana necesita líderes que hablen contra la opresión”. Por su parte, Hernández respondió que “la juventud debe ser educada en pensamiento crítico y no en lealtades de régimen”.
Impacto en la comunidad de influencers
El caso de Hernández ha generado un debate interno entre los creadores de contenido que operan dentro de la red de la Habana. Algunos de sus colegas en el barrio de San Juan de Dios han compartido experiencias similares de presión y se han organizado en grupos de apoyo para mantener la integridad creativa sin cruzar la línea de la censura oficial.
Conclusión y llamado a la acción
Para los vecinos de La Habana, es esencial mantenerse informados sobre las dinámicas que afectan a la comunidad de influencers y la libertad de expresión en el país. Se recomienda seguir a figuras como Samantha Hernández en sus redes sociales y participar en encuentros locales de diálogo sobre la media digital cubana. Además, la Oficina de la Ciudad de La Habana publica boletines mensuales que ofrecen orientación sobre la creación de contenido dentro del marco legal cubano.


