Seis meses después del estallido del conflicto entre Irán e Israel, cerca del 48 % del petróleo mundial se transporta a través de zonas consideradas en guerra, según datos de seguimiento de flujos de crudo que revelan una reconfiguración de las rutas tradicionales y un aumento de los riesgos logísticos.
El desplazamiento de casi la mitad del suministro global hacia áreas como el Mar Rojo, el Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz ha generado un repunte de los precios del flete marítimo, que ha superado el 30 % respecto a los niveles preconflicto.
Las aseguradoras también han ajustado sus primas, incrementando los costos de cobertura por riesgo de conflicto en un 45 % en los últimos seis meses, lo que repercute directamente en los costos operativos de los transportistas y, en última instancia, en los precios al consumidor.
Impacto económico y empresarial
Los principales consumidores de energía, como China y la Unión Europea, enfrentan una mayor exposición a la volatilidad de los precios del crudo, ya que dependen en mayor medida de los flujos provenientes de regiones en conflicto.
Empresas del sector petroquímico y de refinación han anunciado planes de diversificación de suministro, buscando fuentes más seguras en América del Norte y África para mitigar el riesgo de interrupciones.
Los índices de futuros del petróleo Brent y WTI han mostrado una tendencia alcista sostenida, con incrementos de alrededor de 8 % en el último semestre, reflejando la incertidumbre sobre la estabilidad de las rutas marítimas.
Antecedentes y riesgos futuros
El conflicto, desencadenado en marzo de 2024 tras un ataque aéreo iraní contra instalaciones israelíes, ha provocado la militarización de importantes corredores marítimos y la imposición de zonas de exclusión por parte de las fuerzas navales de ambos países.
Analistas advierten que una escalada adicional podría cerrar temporalmente el estrecho de Ormuz, responsable de casi el 20 % del comercio mundial de petróleo, lo que elevaría los precios a niveles de crisis.
En respuesta, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha emitado recomendaciones para la navegación segura y ha promovido el uso de rutas alternas, mientras que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea están considerando paquetes de apoyo financiero para los países más afectados por los incrementos de costos de energía.


