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| Foto de David Trinks en Unsplash |
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) está atravesando una nueva etapa de reestructuración en su cúpula directiva, con la salida forzada de varios funcionarios de alto rango, incluidos perfiles estratégicos vinculados a las investigaciones sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero. Entre los desplazados se encuentra un exdirector interino que habría resistido presiones del gobierno del presidente Donald Trump para revelar la identidad de los agentes involucrados en dichas pesquisas.
Fuentes con conocimiento directo de la situación, así como comunicaciones internas revisadas por la agencia Associated Press, revelan que Brian Driscoll —quien lideró la oficina del FBI en Washington durante las semanas críticas posteriores a la asunción de Trump en enero de este año— dejará oficialmente su cargo este viernes. Los motivos concretos de su remoción no han sido detallados públicamente.
En un mensaje dirigido a sus colegas, Driscoll expresó su desconcierto frente a la decisión institucional: “Entiendo que puedan tener muchas preguntas sobre el porqué, para las cuales no tengo respuestas. No se ha expresado ninguna causa hasta el momento”, señaló en el comunicado interno.
Driscoll asumió la jefatura de la oficina de campo de Washington en un contexto altamente politizado, donde las tensiones entre las agencias de inteligencia y la administración presidencial se han intensificado, particularmente en lo relativo al manejo de las consecuencias legales y operativas derivadas del ataque al Congreso.
Según trascendidos, uno de los puntos de fricción habría sido su negativa a facilitar una lista con los nombres de agentes federales que participaron en las investigaciones sobre los disturbios del 6 de enero de 2021. Esta solicitud, impulsada por sectores alineados con el presidente Trump, generó preocupación entre altos mandos del FBI por su potencial impacto en la integridad y seguridad de los agentes.
Además de Driscoll, otras figuras relevantes dentro del organismo también estarían siendo apartadas, aunque no se han confirmado oficialmente sus identidades. Este patrón de remociones refuerza la percepción de una depuración interna que podría estar vinculada a dinámicas políticas más amplias.
La falta de justificación oficial sobre estas decisiones ha generado inquietud en los círculos de inteligencia y seguridad nacional, donde se advierte sobre el riesgo de un uso instrumental del aparato federal para fines partidarios. Analistas señalan que esta estrategia podría debilitar la autonomía operativa del FBI en momentos donde su independencia resulta clave para preservar la institucionalidad democrática.
Mientras tanto, el Departamento de Justicia no ha emitido comentarios al respecto, y se espera que en los próximos días se defina quién reemplazará a Driscoll en la dirección de la estratégica oficina de Washington.



