Inglaterra se quedó con el tercer puesto del Mundial tras derrotar 6-4 a Francia en un partido frenético que se definió en los últimos minutos. El equipo dirigido por Thomas Tuchel dominó por completo la primera mitad, pero sufrió ante la reacción francesa en el complemento, en un encuentro que sirvió como antesala de la gran final y dejó una cifra de goles inusual para estas instancias del torneo.
Un primer tiempo de dominio británico
La primera mitad del encuentro fue un monólogo de la selección inglesa frente a una Francia que lució desconocida en su planteo inicial. Con un juego directo y un alto nivel de efectividad, Inglaterra se fue al descanso con una ventaja de 4-0 gracias a los goles de Declan Rice, Ezri Konsa y un doblete de Bukayo Saka, dejando el partido aparentemente sentenciado.
La reacción francesa de la mano de Mbappé
En el entretiempo, el entrenador Didier Deschamps modificó el rumbo del encuentro con cuatro cambios simultáneos de futbolistas titulares. El ingreso y la inmediata activación de Kylian Mbappé transformaron el desarrollo del juego, permitiendo que Francia tomara el control absoluto del mediocampo y recortara la diferencia de manera consecutiva hasta ponerse 4-3, instalando la incertidumbre en el cierre.
Cierre dramático y efectividad inglesa
Cuando el empate parecía inminente, una infracción de Malo Gusto sobre Djed Spence dentro del área le otorgó un penal a Inglaterra, el cual Bukayo Saka intercambió por gol para establecer el 5-3. Minutos después, Ousmane Dembélé volvió a descontar para los franceses, pero Jude Bellingham liquidó el resultado definitivo anotando el 6-4 final en la última jugada del partido.


